Una práctica inadecuada de ejercicio puede provocar, a parte de las tan comunes agujetas, contracturas, distensiones y lumbalgias
Ponerse en forma y adelgazar es uno de los principales propósitos de los españoles en esta época del año, lo que supone un incremento de matriculaciones en los centros deportivos. Y con la vuelta al gimnasio, aumentan los dolores musculares, ya que la costumbre es esforzarse al máximo en poco tiempo para conseguir resultados inmediatos. No hay que olvidar que, según ponen de manifiesto los datos del último Eurobarómetro (2009), el 42 por ciento de los españoles nunca hace ningún tipo de deporte, frente a un 12 por ciento que sí lo practica regularmente.
Tal como explica el doctor Daniel Forte, médico de atención primaria y miembro de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, "realizar ejercicios de mucha intensidad y de larga duración es el error más frecuente. Al principio todos estamos muy motivados y con muchas ganas, pero el principal ingrediente en el gimnasio debe ser la paciencia y empezar poco a poco. La clave está en un incremento progresivo de la actividad con periodos de recuperación adecuados para facilitar la adaptación del cuerpo, y también en hacer un buen calentamiento previo al ejercicio. También son beneficiosos los masajes de recuperación y las sesiones de hidroterapia", comenta Forte.
En caso contrario, una práctica 'irracional' de ejercicio puede provocar, aparte de las tan comunes 'agujetas', un amplio abanico de dolores musculares, desde las contracturas hasta las distensiones y las lumbalgias. Además, también son frecuentes las roturas de ligamentos, los esguinces y las dislocaciones, siendo rodillas, tobillos, hombros y muñecas las articulaciones que más sufren, afirman los especialistas de la Sociedad Matritense de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SOMACOT).
La condición física de cada persona no tiene nada que ver en la aparición de los dolores musculares. Básicamente, hay dos maneras de sufrir una lesión cuando vamos al gimnasio: haciendo ejercicios muy intensos empleando una mala técnica, o haciendo ejercicios de intensidad moderada, pero muy repetitivos. Aquí podemos incluir desde las clases de steps hasta las de aeróbic con pesas, o las de fitness. Otro error muy común es no utilizar un calzado o vestimenta adecuados a la hora de practicar ejercicio.
Es importante tener presente que nuestros músculos no se encuentran en la misma forma física que tenían antes. "No debemos retomar el ejercicio donde lo dejamos, sino que lo más importante es aclimatar al músculo de nuevo a la rutina de entrenamiento. Es por esta razón que tenemos que empezar a entrenar suavemente. Si no lo hemos hecho así y el dolor muscular ya ha hecho acto de presencia, los analgésicos antiinflamatorios son eficaces para aliviar el dolor y la inflamación", explica el doctor Forte.
Con unas pautas generales y sencillas de recordar podemos evitar la aparición de los dolores musculares cuando vamos al gimnasio:
1. No obsesionarse. Es importante hacer ejercicio de manera controlada y sin excesos.
2. Calentar. Así se prepara al cuerpo antes de realizar la actividad física. Una serie de sencillos ejercicios durante 15 ó 20 minutos que estiren los músculos son suficientes.
3. Hacer ejercicio gradualmente. No pretender hacer en un día lo que no se ha hecho en meses; aumentar progresivamente de intensidad y duración.
4. Dosificar. Ir al gimnasio un máximo de 2 ó 3 veces por semana. Si no somos deportistas, someter al cuerpo a sesiones maratonianas puede ser perjudicial.
5. Atender los consejos de un preparador físico. No lanzarnos sin saber qué ejercicios se adecuan mejor a nuestra anatomía, la manera correcta de realizarlos y el tiempo que debemos dedicarles.
6. Seguir unas tablas. Es mejor hacer poco ejercicio pero de calidad con unas tablas adecuadas a las necesidades de cada uno y que ejerciten los músculos de forma controlada.
7. Conocer el cuerpo, nuestras debilidades y posibilidades. Hay que tener en cuenta la edad, el estado de salud, el estado de forma y tener claro cuándo decir basta.
8. Hacer estiramientos, al acabar el ejercicio y durante 15 o 20 minutos, evita las sobrecargas.
9. Seguir una alimentación equilibrada. Hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales no deben faltar en ninguna dieta porque ayudan a relajar y recuperar los músculos.
10. Acudir al especialista ante cualquier duda, dolor persistente o síntoma.