Cómo tratar la bursitis en un deportista

Si la bursa inflamada se sitúa en el área de la rótula, se habla de bursitis de rodilla.
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01 julio 2011

Entre los deportistas es “infelizmente popular” la bursitis, término que proviene de “bursa” o bolsa, pero que no alude, precisamente, a remuneración o dinero, sino que se refiere a una lesión muy común en este colectivo. Puede aparecer en varias partes del cuerpo, pero principalmente hace acto de presencia en la rodilla de los futbolistas y en el codo de los jugadores de baloncesto.

Las bursas están llenas de líquido sinovial. Se las localiza en los puntos de fricción, especialmente donde hay tendones o músculos que pasan por encima del hueso (hombros, codos, caderas y rodillas), donde su papel consiste en suavizar o amortiguar dicha fricción. Aunque una bursa por lo general contiene poco líquido, el problema surge cuando por causa de una lesión, ya sea ésta fruto de un golpe directo, un traumatismo o una sobrecarga reiterativa en las zonas de riesgo, se inflama y se llena de líquido causando dolor. A esto se denomina bursitis.

Según el doctor Carlos Díez, director de los Servicios Médicos Sanitas-Real Madrid, si la bursa inflamada se sitúa en el área de la rótula, se habla de bursitis de rodilla. Puede presentarse inflamación en la parte delantera o trasera de la rótula, o también en los lados internos, donde las rodillas chocan entre sí. Los síntomas más destacados de una bursitis de rodilla son:

» Dolor y aumento de sensibilidad localizado.
» Limitación del movimiento. En el caso de la rodilla, puede sentirse rígida.
» Hinchazón, calor y enrojecimiento en la zona afectada.
» Deterioro de los músculos si la bursitis se hace crónica.

En cuanto a las causas que pueden originar esta lesión, las más habituales son:

» Presión constante sobre las rodillas al realizar ejercicio físico prolongado.
» Pequeños traumatismos y sobrecargas repetidas en la zona afectada.
» Una mala postura al practicar deporte o hacer algún gesto poco habitual.
» Un golpe fuerte y directo sobre la zona.

Cómo tratar la lesión

De acuerdo con los Servicios Médicos Sanitas-Real Madrid, el tratamiento específico para curar una bursitis depende de si existe o no una infección en la zona dañada.

Si no hay infección, significa que estamos ante una bursitis aséptica, producida por una inflamación surgida como resultado de un traumatismo localizado de los tejidos blandos o de torceduras. El tratamiento en este caso puede incluir:

» Método RICE: reposo, hielo, compresión o vendaje y elevación.
» Medicamentos antiinflamatorios y para el dolor.
» Ultrasonido: suaves vibraciones de ondas sonoras que alivian los tejidos profundos, con lo que se mejora el flujo de la sangre al área afectada.
» Aspiración del líquido de la bursa para su análisis.
» Inyecciones de cortisona en la zona afectada.

En el supuesto de que la bursa esté infectada, algo poco frecuente, el deportista sufre una bursitis séptica. En este caso, el tratamiento se basa en antibióticos, aspiraciones repetidas del líquido inflamado, drenaje quirúrgico y extracción de la bursa infectada o bursectomía.

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