En psiquiatría es frecuente oír el concepto “depresión mayor” para describir un cuadro depresivo cuya intensidad y consistencia no plantean dudas, es decir, para el especialista está claro que se encuentra ante un paciente que sufre esta enfermedad. Los síntomas, además de evidentes, interfieren en la capacidad de la persona para trabajar, estudiar, comer, dormir y disfrutar de lo que en su día fueron actividades placenteras.
Los síntomas de la depresión mayor puede agruparse en tres categorías: emocionales, ansiosos y somáticos. En la primera intervienen factores como la tristeza, anhedonia (incapacidad para sentir placer o felicidad en actividades comúnmente placenteras), pérdida de interés, sentimientos de culpabilidad, ansiedad, disminución de la capacidad de concentración y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
En la categoría de ansiosos es de destacar que la mayoría de los pacientes deprimidos tienen cierto componente de ansiedad y presentan síntomas como irritabilidad, falta de concentración, fobias y/o alteraciones psicomotoras, mientras que en los somáticos las manifestaciones orgánicas de la depresión pueden aparecer en forma de alteraciones del sueño y/o del apetito, fatiga o poca energía y agitación psicomotriz. Otros síntomas somáticos de la depresión son de naturaleza dolorosa, principalmente en el cuello, hombros o espalda. Es importante tener en cuenta que estos tres grupos de síntomas actúan de forma conjunta, por lo que el tratamiento requerirá de una actuación global sobre todos ellos con el objetivo de obtener la remisión del paciente, lo que significa su retorno a la normalidad.
Los datos que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre esta enfermedad son realmente alarmantes: la depresión es actualmente la cuarta enfermedad en importancia causante de discapacidad en el mundo, y se prevé que en el año 2020 se convierta en la segunda enfermedad con mayor carga social.
» El Proyecto European Study of the Epidemiology of Mental Disorders (ESEMeD) revela que el 13 por ciento de los europeos desarrollará una depresión a lo largo de su vida.
» En España, la prevalencia de depresión en población general es del 10,5 por ciento a lo largo de la vida y de un 4 por ciento anual.
» La prevalencia de la depresión es dos veces superior en la mujer que en el hombre. Esta diferencia, que se observa durante la edad media de la vida, no se aprecia en la infancia y desaparece en la ancianidad.
» Hasta un 10 por ciento de los pacientes que acuden por primera vez a consultas de atención primaria pueden tener un trastorno depresivo. Sin embargo, entre un 30 y un 50 por ciento de estos pacientes no son diagnosticados.
» Se estima que la depresión produce la mayor disminución en salud en comparación con otras enfermedades crónicas como artritis, asma o diabetes.
FUENTE: Laboratorios Lilly.