El peligro de las adicciones sin sustancia

<strong>El peligro de las adicciones sin sustancia</strong>
La ludopatía es la adicción sin sustancia más extendida.
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15 febrero 2011

Juego patológico, adicción al trabajo, compras compulsivas y adicción a internet afectan al 10-15 por ciento de la población

Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas sufre trastornos de la conducta relacionados con las adicciones sin sustancia. Lo que suele comenzar como una conducta ocasional aumenta de frecuencia hasta convertirse en patológica y psiquiatras y médicos de atención primaria confirman el incremento de estos casos en sus consultas.

Las adicciones sin sustancia –también conocidas como psicológicas o comportamentalesy las químicas (drogodependencias) presentan similar perfil clínico y enfoque terapéutico. Según el doctor José Ángel Arbesú, coordinador de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), “los pacientes que padecen una adicción sin sustancia tienen semejanzas con los adictos a sustancias ya que en ambas existe tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia con patrones conductuales perniciosos o desadaptativos consolidados y repetitivos”. Las adicciones sin sustancia sustituyen una sustancia determinada –alcohol u otras drogas- por procesos como Internet, juego, uso del móvil, etc.

Sin embargo, estas nuevas adicciones pasan más inadvertidas y son más aceptadas socialmente. En opinión del doctor Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, “pasan más inadvertidas porque no se consiguen en un mundo marginal como las drogas, sino que son procesos de uso habitual e incluso necesario en muchos niveles laborales. Además, son más aceptadas socialmente porque, en el caso de las nuevas tecnologías, es una cuestión solo de tiempo dedicado: la mayor parte de la gente usa Internet o móviles, el adicto solo lo usa mucho más tiempo”.

Entre los rasgos específicos de la personalidad que condicionan al futuro adicto sin sustancia se encuentran la impulsividad, baja autoestima -con frecuencia asociada a carácter neurótico, con inseguridad, hipersensibilidad, timidez y tendencia a fobias sociales- e introversión, asociada a síntomas ansiosos. Además, estas adicciones suelen presentarse junto a determinadas enfermedades mentales, que pueden ser previas o consecuencia de la adicción. Según el doctor García Campayo, “la más frecuente es la depresión y el trastorno de personalidad. También pueden aparecer el trastorno bipolar o la esquizofrenia, pero con menor frecuencia”.

Tratamiento personalizado

Generalmente transcurren varios años desde que aparecen los primeros síntomas hasta que se realiza el diagnóstico porque el paciente no suele tener conciencia de enfermedad y los familiares pueden tardar en darse cuenta de la situación. “El tiempo es variable y dependerá de la personalidad del paciente, de las repercusiones de la adicción en el medio laboral, social o familiar y del apoyo externo del que disponga”, apunta José Ángel Arbesú.

El tratamiento se debe personalizar en función del entorno y del tipo de adicción, siendo de vital importancia la entrevista clínica y el acuerdo terapéutico. Al comienzo del tratamiento, el paciente puede negar su problema o no reconocer la gravedad del mismo.

El tratamiento adecuado pasa por una serie de premisas, tal y como expone el doctor García Campayo, que consisten en:

1. Reconocer la existencia del problema.
2. Tratar las enfermedades asociadas si existen (sobre todo la depresión).
3. Reducir progresivamente el tiempo dedicado a administrarse el proceso.
4. Apoyo psicológico y/o grupos de autoayuda para entender y modificar las causas que han llevado a la adicción (rasgos de personalidad, sucesos vitales, presión del entorno).
5. Pueden ser necesarias ayudas farmacológicas para facilitar el control de la adicción.

Como explica el doctor Arbesú, el tratamiento de la mayoría de los casos de las adicciones sin sustancia se basa en la psicoterapia. En los pacientes que presentan ansiedad, depresión o un difícil control de impulsos se pueden emplear antidepresivos o antiepilépticos para el mejor abordaje de la adicción. “El tratamiento de prácticamente todas las adicciones debe ser compartido por psiquiatras, psicólogos y médicos de familia, con el fin de facilitar una atención integral del paciente”, concluye.

La motivación para el tratamiento cuando hay conciencia de enfermedad es mayor en las adicciones psicológicas que en las inducidas por sustancias químicas.

Las recaídas son frecuentes en este tipo de adicciones y la mayoría tienen lugar durante los tres primeros meses tras la finalización del tratamiento, siendo improbables a los dos años sin conducta adictiva.

El anonimato y el bajo precio de la conexión facilitan la adicción a Internet.
El anonimato y el bajo precio de la conexión facilitan la adicción a Internet.

Del juego patológico a la adicción a Internet

La ludopatía es la adicción sin sustancia más extendida y una de las que conlleva consecuencias más graves para el individuo y la familia. “En España, aproximadamente entre un 2-3 por ciento de la población padece ludopatía, en todas las clases sociales e independientemente del nivel de estudios e ingresos”, confirma Arbesú Prieto. De hecho, se trata de la adicción sin sustancia más vista tanto en las consultas de atención primaria como en las de psiquiatría.

“La consulta por adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías es mucho menos frecuente. Quienes acuden suelen ser adolescentes o jóvenes traídos por sus familias debido a las muchas horas que permanecen encerrados en su habitación con Internet”, afirma el psiquiatra García Campayo.

El juego patológico puede asociarse a otros trastornos psiquiátricos y a alteraciones familiares, sociales y laborales. Los trastornos afectivos, sobre todo la depresión mayor, se asocian frecuentemente al juego patológico, con una cierta frecuencia de ideación y conducta suicida, sobre en todo en casos de ruina. Los niveles de ansiedad suelen ser más elevados en los jugadores patológicos que en la población normal. La sintomatología psicosomática como cefaleas, insomnio, vértigo, dolores abdominales, dolor de espalda, etc. es también más frecuente en los jugadores que en la población general. Otra característica de estos pacientes son las poliadicciones.

Según el doctor Arbesú, “algunas conductas son más prevalentes en mujeres como las compras compulsivas y otras más en varones en edades medias de la vida, como la ludopatía o la adicción al trabajo. La adicción a Internet, ya sea a la red en sí misma o a su contenido, se da en personas más jóvenes que disponen de mucho tiempo libre”.

En un reciente estudio realizado por la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad del País Vasco, se pone de manifiesto que el 16 por ciento de los españoles son adictos a las compras. Este trastorno se puede asociar con otros trastornos del control de los impulsos (cleptomanía, ludopatía…), trastornos del estado de ánimo, trastornos de la conducta alimentaria (como el trastorno por atracón y la bulimia nerviosa) y trastornos obsesivo-compulsivos.

Por su parte, la adicción al trabajo, que afectaba principalmente a los hombres, en los últimos años se ha extendido también entre las mujeres y se calcula que más del 20 por ciento de la población trabajadora mundial presenta esta adicción. Según la Organización Internacional del Trabajo, el 8 por ciento de la población activa española dedica más de 12 horas al día a su profesión para huir de sus problemas personales y muchos acaban sufriendo enfermedades cardiovasculares.

Por último, la adicción a Internet -a la red o a su contenido- se ve facilitada por factores tales como el anonimato junto al bajo precio de la conexión. La adicción se instaura cuando altera aspectos importantes en la vida, como los lazos familiares, el trabajo o la situación económica, pasando a ser centro de interés permanente, quedando entonces la “vida real” relegada a un segundo plano. El objetivo del tratamiento sería adaptarse a un uso adecuado de Internet y no la abstinencia completa.

Y, ¿cuáles son las perspectivas de futuro para estas nuevas adicciones? Según la opinión del doctor García Campayo “se espera que este tipo de adicciones sigan aumentando exponencialmente, se mejore su detección, en parte, por una mayor conciencia del problema por la sociedad y se creen unidades especializadas para su tratamiento”.

FUENTE: Lundbeck España y Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

¿CUÁLES SON?

JUEGO PATOLÓGICO O LUDOPATÍA

» La ludopatía es la adicción sin sustancia más extendida y una de las que conlleva consecuencias más graves para el individuo y la familia.

» Más del 1,5 por ciento de la población mayor de 18 años presenta un cuadro de juego patológico, siendo la edad media de inicio de 35 años. Por cada tres hombres hay una mujer, con una edad predominante de entre 18 y 40 años, de clase social baja o media-baja.

» En España hay alrededor de 450.000 jugadores patológicos, sin contar los 750.000 jugadores problema que no sufren aún adicción pero tienen un alto riesgo de caer en ella.

» Dentro del perfil del jugador patológico, hay tres tipos: hombre casado y con hijos de aproximadamente 40 años y de clase media o ama de casa de alrededor de 50 años aficionada a las máquinas tragaperras o jubilado/a con pocos parientes de clase media-baja.

Hay quien siente un impulso irresistible de adquirir de forma repetida objetos innecesarios.
Hay quien siente un impulso irresistible de adquirir de forma repetida objetos innecesarios.

COMPRAS COMPULSIVAS

» El trastorno de compras compulsivas o impulsivas, también denominado trastorno de adquisición anormal, consiste en un impulso irresistible de adquirir de forma repetida objetos innecesarios, incluso a elevado precio, cuyas causas se desconocen.

» Según el Informe Europeo sobre Adicción al Consumo, una tercera parte de los ciudadanos de la Unión Europea tiene serios problemas de autocontrol y se estima que la compra compulsiva tiene una prevalencia de un 1,1 a un 5,9 por ciento de la población.

» Es bastante más frecuente en mujeres (80 por ciento) y los jóvenes tienen más riesgo.

» El trastorno suele iniciarse alrededor de los 18 años. No obstante, los afectados no buscan tratamiento hasta la tercera o cuarta década de la vida y, generalmente, lo hacen porque han llegado a tener graves problemas financieros.

» El ansia por comprar puede tener una frecuencia que va desde una vez por hora hasta apenas una vez por mes.

ADICCIÓN AL TRABAJO

» Se trata de una necesidad excesiva e incontrolable de trabajar incesantemente, que afecta a la salud, a la felicidad y a las relaciones interpersonales, según definió el profesor americano Oates como workaholism.

» La adicción al trabajo, que afectaba principalmente a los hombres, en los últimos años se ha extendido también entre las mujeres y se calcula que más del 20 por ciento de la población trabajadora mundial presenta esta adicción.

» Como rasgos individuales, predisponen a la aparición de este cuadro factores como:

● El ambiente familiar problemático, que hace que el trabajador no quiera llegar a casa.
● La ambición excesiva por el poder, el dinero y el prestigio.
● La falta de afectos personales, que se suplen con el trabajo.

» La adicción al trabajo genera consecuencias negativas en la vida familiar, ya que conduce al aislamiento, al divorcio y a la destrucción de la convivencia. También pueden desarrollarse problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares, gástricas, musculares, hipertensión y ansiedad/depresión. Además, puede iniciarse el consumo de sustancias tóxicas para aumentar el rendimiento laboral y superar el cansancio y la necesidad de dormir.

» Algunos expertos han señalado que dedicar más de 50 horas semanales al trabajo puede determinar la adicción.

ADICCIÓN A INTERNET

» Internet es adictivo por sí mismo y puede afectar a cualquier persona que entre en contacto con él.

» Se ha demostrado que los chats son los entornos que tienen un mayor poder adictivo, junto a la pornografía y el juego compulsivo.

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