La orina, toda una fuente de datos

Para extraer de ella la información requerida, es sometida a un estudio bioquímico y microscópico.
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15 septiembre 2008

Este líquido de desecho proporciona una gran cantidad de información clínica, se obtiene con rapidez y su análisis supone un bajo coste

CÓMO OBTENER UNA BUENA MUESTRA

» Recoger la primera micción del día, pues su mayor concentración de sedimentos la hace más idónea para los fines diagnósticos.

» Para evitar que esta primera micción matutina se contamine y conseguir que llegue en las mejores condiciones al laboratorio para su análisis, es recomendable lavarse la zona genital antes de recoger la muestra.

» Depositar la muestra en un recipiente esterilizado -proporcionado por el centro médico o adquirido en las farmacias-, desechando el primer chorro de orina.

» Nunca se ha de trasvasar el contenido a otro recipiente.

» Cerrar el envase adecuadamente para su transporte.

» Entregar la muestra cuanto antes al personal sanitario encargado de la realización del análisis, pues de ello depende la fiabilidad de los resultados.

Cuando acudimos a la consulta del médico porque notamos que algo no funciona bien en nuestro organismo, es más que probable que, entre otras pruebas a realizar, el facultativo, antes de emitir su diagnóstico, solicite un análisis de orina y otro de sangre.

En el caso de la orina, su condición de líquido resultante del metabolismo del cuerpo le confiere, como objeto de análisis, una gran importancia, fundamentalmente por la gran cantidad de información clínica que proporciona, por la rapidez de su obtención y por el bajo coste que supone su observación y análisis en laboratorio.

Para extraer de ella la información requerida, la orina es sometida a un estudio bioquímico y microscópico con el fin de detectar elementos anormales que puedan delatar la existencia de distintos problemas médicos. Dicho de otro modo, permite al médico obtener un diagnóstico de diferentes enfermedades y el control de algunas de ellas, como la diabetes, u otros trastornos de tipo ovárico o prostático, por citar sólo un ejemplo de una enorme lista de alteraciones que se pueden deducir de un análisis de orina. De ahí que sea habitual que previamente el personal sanitario nos dé algunas instrucciones para obtener una muestra adecuada de la orina, ya que si este primer paso se hace mal, los resultados analíticos pueden distorsionarse y, consecuentemente, quedar invalidados.

Análisis químico y microscópico

La utilización en la actualidad de "tiras reactivas" permite analizar hasta diez parámetros diferentes en la orina, algunos de los cuales deben ir acompañados del análisis microscópico del sedimento urinario para obtener información adicional. Dichas tiras son de celulosa impregnada en productos químicos que "reaccionan" -de ahí su nombre- adoptando un determinado color ante la presencia de sustancias como proteínas, glucosa, bacterias, etc.

No obstante, una observación a simple vista de la apariencia y color de la orina, que puede variar desde orina clara a turbia, amarilla clara, amarilla oscura o rojiza, etc., permite ya de entrada ciertas interpretaciones diagnósticas.

Mediante el análisis químico, la orina aporta datos como su densidad, el pH, la presencia de proteínas, bilirrubina, glucosa, hemoglobina, nitritos y cetonas. El análisis microscópico, por su parte, revela la presencia en esa orina de bacterias u otros microorganismos, además de cristales, grasas, mucosidad, hematíes, leucocitos y otros tipos de células.

Medicamentos que pueden alterar los resultados

Algunos medicamentos pueden alterar el color de la orina, sin que este hecho suponga la existencia de enfermedad alguna. Por ello es conveniente que antes de realizar un análisis de orina informe al médico o al analista sobre el tratamiento farmacológico que está siguiendo. El médico le puede solicitar dejar de tomar algunos medicamentos que puedan afectar los resultados del examen, entre los que se encuentran: cloroquina, suplementos de hierro, levodopa, nitrofurantoína, fenazopiridina, fenotiazinas, fenitoína, riboflavina, etc.

ANALISIS DE ORINA. VALORES NORMALES

» El color normal de la orina es amarillo transparente.
» La densidad de la orina es de 1.006 a 1.030.
» pH: los valores normales fluctúan de 4.6 a 8.0.
» En la orina normalmente no se encuentran: hemoglobina, hematíes o glóbulos rojos, leucocitos o glóbulos blancos.
» Tampoco debería haber proteínas, glucosa o cetonas.
» No debe haber nitritos ni bilirrubina, si bien la presencia de pequeñas trazas de urobilinógeno es normal.

VALORACIÓN DE RESULTADOS ANORMALES

Con un análisis rutinario de orina es posible detectar la presencia de nitritos, leucocitos, flora bacteriana, cristales, cantidad de proteínas, glucosa, etc. Todos ellos son elementos no presentes habitualmente en la orina y, cuando aparecen, son signo de algún trastorno.

- Alteraciones en el color y la apariencia: la orina turbia sugiere la presencia de infección en el sistema genito-urinario (riñones, vejiga, uretra…); la orina de color amarillo oscuro indica posible presencia de urobilinógeno o bilirrubina y la de color rojo indica presencia de hematíes o hemoglobina por problemas renales e infecciones urinarias.

- Alteraciones del pH: el pH de la orina indica si la persona está en riesgo de presentar cálculos renales. La orina ácida (pH menor de 5) se asocia con cálculos de xantina, cistina, ácido úrico y oxalato de calcio, en tanto que la orina alcalina (pH mayor de 7,5) se asocia con cálculos de carbonato de calcio, fosfato de calcio y fosfato de magnesio.

- Nitritos: si la orina contiene nitritos, es probable que exista una infección.

- Sangre: es importante ver si la orina contiene sangre. Los riñones son los encargados de filtrar la orina, pero los hematíes no tienen por qué pasar a ella, razón por la cual no debería existir la presencia de sangre. En caso afirmativo el médico estudiará si la sangre es renal, de vías bajas o de vejiga.

- Proteínas: si hay presencia de proteínas en la orina, se pueden observar dos casos distintos. Si las proteínas son grandes quiere decir que el glomérulo, que es el encargado de filtrar, está dañado y deja pasar proteínas que debería retener. Por otra parte, en caso de que fuesen de tamaño mediano, quedaría reflejado un fallo en los túbulos, que son los encargados de absorber las proteínas más pequeñas.

- Leucocitos: su presencia indica una infección urinaria de vías altas o bajas. Habría que visualizar una pequeña muestra al microscopio para ver la cantidad de leucocitos. Posteriormente se suele sugerir la realización de otra prueba microbiológica para detectar si hay bacterias.

- Excesos de oxalato cálcico, ácido úrico o fosfato amónico magnésico: cuando hay un exceso de estas sustancias puede sospecharse que existe un problema de litiasis, lo que quiere decir que el riñón no está eliminando estos componentes y se están depositando en él los cristales que producen los cólicos renales de tan dolorosas consecuencias para los pacientes. Si hay una presencia abundante el médico suele recomendar ingerir más líquidos y variar la dieta para evitar la formación de piedras.

- Bilirrubina: su presencia es un indicador de problemas hepáticos o de las vías biliares.

- Glucosa: su presencia puede significar que hay niveles elevados de glucosa en la sangre, probablemente por diabetes u otra causa. Suele acompañarse de presencia de cuerpos cetónicos, que aparecen en exceso en la diabetes no controlada.

FUENTE: Medline Plus.

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