Uno de cada tres cánceres de endometrio y de esófago y uno de cada cuatro de riñón están asociados con la obesidad.
En estas dos décadas se ha reducido la ingesta de cereales y legumbres y aumenta la de carnes, lácteos, refrescos, zumos y bebidas azucaradas.
En un mundo en el que los cambios se atropellan unos a otros a gran velocidad, nuestra maquinaria genética aún no ha tenido tiempo a adaptarse a las nuevas reglas del juego.
Un 34 por ciento de la población tiene problemas con la digestión de los lácteos.
Saber adquirir y preparar los alimentos de forma adecuada es un requisito fundamental para cuidar la salud cardiovascular.
La intolerancia al gluten produce fundamentalmente alteraciones a nivel del intestino, por lo que los alimentos se absorben mal.